Lunes, Septiembre 25 de 2017

En CoDA nuestros Principios nos ofrecen una gran ayuda para emprender el camino de la sanación. Las "Doce Tradiciones" nos acompañan en esta maravillosa aventura...

 

  1. - El bienestar del grupo es nuestra prioridad. La recuperación personal depende de la unidad en CoDA.
  2. - Para el propósito de nuestro grupo sólo existe una autoridad fundamental: un Poder Superior de amor según lo conciba nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza; ellos no gobiernan.
  3. - El único requisito para ser miembro de CoDA es desear tener relaciones sanas y basadas en el amor.
  4. - Cada uno de los grupos debe ser autónomo, excepto en aquellos asuntos que se relacionen con otros grupos o con CoDA como un Todo.
  5. - Cada uno de los grupos tiene un único objetivo primordial; transmitir el mensaje a otras personas codependientes que aún sufren de codependencia.
  6. - Ninguno de los grupos de CoDA deberá respaldar, financiar ni prestar el nombre de CoDA a entidad allegada o empresa ajena en ningún caso, para evitar que los problemas de dinero, bienes o prestigio nos desvíen de nuestro principal objetivo espiritual.
  7. - Cada uno de los grupos de CoDA se autofinanciará y se negará a recibir contribuciones externas.
  8. - Codependientes Anónimos deberá mantener siempre su carácter no profesional, pero nuestros centros de servicio podrán emplear trabajadores especializados.
  9. - CoDA, como tal, nunca deberá contar con una estructura organizacional, pero podremos crear comités o juntas de servicio que respondan directamente a aquéllos a quienes sirven.
  10. - CoDA no tiene una postura acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente, su nombre nunca debe estar relacionado con polémicas públicas.
  11. - Nuestra estrategia de relaciones públicas se basa más bien en atraer gente que en promocionarnos; debemos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio, la televisión y el cine.
  12. - El anonimato es la base espiritual de nuestras Tradiciones y nos recuerda siempre que debemos anteponer los principios a las personalidades individuales.